El gigante del comercio electrónico, que una vez pareció una fuerza de contratación imparable, ha enviado una onda de choque a través de la industria tecnológica en este inicio de 2026.
Amazon ha formalizado el despido de 16,000 empleados, una cifra que se suma a la sangría iniciada a finales del año pasado y que sitúa a la compañía en medio de una reestructuración interna sin precedentes.
La noticia, confirmada por la alta dirección este miércoles 28 de enero, deja claro que la era de la expansión desmedida ha dado paso a una obsesión por la eficiencia y la autonomía.
La decisión, comunicada por Beth Galetti, vicepresidenta sénior de Experiencia de Empleados y Tecnología, no es un hecho aislado.
Se trata de la continuación de un plan maestro que ya eliminó 14,000 puestos en octubre pasado.
Bajo el argumento de «eliminar la burocracia» y «reducir niveles jerárquicos», la empresa busca transformar su elefantiásica estructura administrativa en algo más ágil, aunque el coste humano sea una de las mayores reducciones de personal en la historia del sector corporativo mundial.
Para los afectados en Estados Unidos, el reloj ha comenzado a correr: tienen 90 días para intentar una recolocación interna.
De lo contrario, se enfrentarán a un mercado laboral incierto, apoyados únicamente por un paquete de indemnización y beneficios médicos temporales.
Mientras tanto, el impacto global del recorte sigue bajo llave, dejando a miles de empleados en regiones como Brasil o Europa en una tensa espera.
El «Proyecto Amanecer» expuso el caos
Antes de que los comunicados oficiales llegaran a las bandejas de entrada, el pánico ya se había apoderado de los pasillos digitales de la compañía.
Un fallo técnico en la comunicación interna reveló prematuramente los planes de salida en la división de Amazon Web Services (AWS).
Un mensaje filtrado, firmado por la ejecutiva Colleen Aubrey y bautizado internamente como «Proyecto Amanecer», invitó por error a miles de trabajadores a reuniones de despido que aún no habían sido notificadas formalmente.
Este error de comunicación dejó al descubierto la magnitud de la estrategia: el plan global apunta a eliminar aproximadamente 30,000 empleos corporativos, lo que equivale al 10% de su fuerza laboral administrativa total.
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Aunque el fallo técnico se originó en la rama de servicios en la nube, la realidad es que las tijeras están pasando por todos los sectores estratégicos, desde el comercio minorista hasta Prime Video y Recursos Humanos.
La filtración del «Proyecto Amanecer» no solo generó indignación entre los empleados en Estados Unidos, Canadá y Costa Rica, sino que mostró la frialdad de una reestructuración que se ejecuta con precisión algorítmica.
La empresa se apresuró a formalizar los cambios, pero el daño reputacional de notificar despidos masivos mediante un error de sistema ya era inevitable.
La apuesta por la IA y la nueva era de eficiencia
Detrás de estas cifras frías se esconde una transición tecnológica profunda. Amazon no solo está despidiendo para ahorrar; está reconfigurando su ADN para dar prioridad a la Inteligencia Artificial aplicada.
Los puestos eliminados en áreas administrativas suelen ser aquellos que la compañía considera ahora redundantes gracias a la automatización de procesos y la reducción de mandos intermedios.
Beth Galetti ha sido enfática en que estos cambios buscan dotar de mayor «responsabilidad individual» a quienes se quedan.
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En términos corporativos, esto significa menos supervisores y más ejecución directa.
El objetivo final es una organización donde los equipos tengan autonomía total, eliminando las capas de gestión que, según la cúpula, ralentizaban la innovación frente a competidores más pequeños y rápidos.
Amazon cierra así uno de los capítulos más amargos de su historia reciente.
El gigante que nació en un garaje y conquistó el mundo entero ahora se encoge para intentar sobrevivir a la nueva economía digital.
La pregunta que queda en el aire es si esta versión reducida de la compañía será capaz de mantener su dominio o si los 16,000 despidos actuales son solo el preámbulo de una transformación aún más dolorosa.





