En la memoria colectiva de la infancia, hay una frase que resuena con la autoridad de un oráculo: «¡Ponte las zapatillas, que el resfriado te va a entrar por los pies!». Es un eco de cariño y preocupación que ha pasado de generación en generación, una advertencia ineludible de abuelas y padres. Hemos creído a pies juntillas que el frío del suelo se eleva, viaja por el cuerpo y, de alguna manera mágica, convoca a los mocos y la tos.
Pero la ciencia, a veces, tiene que intervenir con cariño para corregir las tradiciones más arraigadas. El doctor Manuel Viso, médico y divulgador viral en redes sociales, decidió enfrentarse a este mito clásico con un video que se hizo popular rápidamente. Su mensaje, dirigido con humor y afecto a la generación mayor, es claro y contundente: «Abuelos del Mundo, tenemos que hablar. Los resfriados no entran por los pies. No vienen por el frío».
Viso desmonta la creencia popular apelando a la biología básica, recordando una verdad fundamental que la sensación térmica suele ocultar: sin virus, no hay resfriado. El problema de un catarro no es una cuestión de temperatura, sino de microorganismos. El resfriado común es provocado por virus respiratorios que tienen una única vía de entrada al organismo: las mucosas.
La verdadera ruta de contagio es mucho menos romántica y más directa. Los virus viajan principalmente de dos maneras: a través de pequeñas gotas respiratorias que circulan en el aire cuando alguien estornuda o tose, o mediante el contacto con superficies contaminadas. Un niño toca una mesa con restos de virus y luego, sin pensarlo, se lleva la mano a la nariz, la boca o los ojos. Es en ese momento, y no cuando toca el suelo frío, que se produce la infección.
El doctor Viso insiste en la distinción crucial: sí, andar descalzo puede hacer que el niño sienta frío, pero la sensación térmica no es el mecanismo de la enfermedad. «Y aunque el niño esté descalzo, si no hay virus no hay resfriado. Así de fácil», sentencia. Diferenciar entre la comodidad de llevar calcetines y la causa real de la enfermedad es el punto central de su argumento.
La viralidad del video reside en su tono conciliador, un “tenemos que hablar” que respeta la preocupación familiar, pero la redirige hacia donde debe estar: la higiene y la prevención.
La conclusión del médico es un mensaje de paz para las casas donde los niños aman corretear sin zapatos. «Tranquilos abuelos, ver a un niño descalzo no es un peligro, es señal de infancia feliz». La verdadera estrategia para evitar un resfriado no es el calzado, sino evitar la exposición a personas enfermas y, sobre todo, mantener una higiene de manos impecable. Al final, dejar que los niños exploren, sientan y descubran el mundo, incluso sin zapatos, no solo es seguro, sino que es un signo de una infancia plena, mientras que la verdadera batalla contra los virus se libra con agua y jabón.





