El panorama urbano ha comenzado a mostrar un vacío inusual. En las avenidas principales de las ciudades más grandes del país, desde Córdoba hasta Neuquén, las luces de neón que antes anunciaban lo último en tecnología se han apagado.
En este inicio de 2026, lo que parecía una expansión imparable se ha convertido en un silencio sepulcral. La caída de las persianas de la cadena Star_ no es solo el cierre de un comercio; es el fin de una era en la que el contacto físico con el producto era el corazón del negocio.
Hace apenas unos años, esta compañía se presentaba como la gran promesa del sector.
Su propuesta era disruptiva: permitía a los usuarios llevarse una consola de última generación a casa durante una semana para probarla antes de decidir la compra.
Fue una estrategia que enamoró a miles, logrando que en tiempo récord se consolidara una red de más de 30 sucursales.
Sin embargo, el mercado tecnológico de 2025 y 2026 ha demostrado ser un terreno implacable donde la experiencia del cliente no siempre puede ganarle a la frialdad de los números.
El cierre masivo deja tras de sí una estela de incertidumbre en el sector de electrodomésticos.
Lo que comenzó como un crecimiento meteórico, con inversiones millonarias en centros de distribución y planes de duplicar locales, terminó chocando contra un muro financiero infranqueable.
Hoy, las tiendas físicas son solo recuerdos, mientras la firma intenta sobrevivir refugiándose exclusivamente en el mundo digital.
El costo de la visibilidad y el peso de la crisis
¿Cómo pudo una empresa que invertía medio millón de dólares en logística terminar bajando sus persianas de forma tan abrupta?
La respuesta reside en una combinación letal de factores. Fuentes del sector revelan que a la compañía se le hizo «cuesta arriba» sostener una estructura que dependía de una inversión masiva en pauta publicitaria.
Solo en julio pasado, la firma dejó una deuda impaga de 800 millones de pesos en marketing, una cifra que demuestra que, en este rubro, si dejas de gritar en los medios, dejas de vender.
A este ahogo financiero se sumó un factor externo inevitable: la caída estrepitosa del poder adquisitivo de los consumidores.
Lea también: Nueva norma sanitaria prohibirá los sachets de condimentos en restaurantes
En un contexto donde la tecnología compite con productos que ingresan desde el exterior y donde el bolsillo ciudadano prioriza lo esencial, comprar el último smartphone o una televisión de alta gama se convirtió en un lujo postergable.
Star_ intentó sostener el ritmo, pero la caída en las ventas fue más rápida que su capacidad de adaptación.
El sector atraviesa un momento de fragilidad extrema. La crisis no solo golpeó a los nuevos jugadores, sino que ha puesto en jaque a instituciones históricas.
El mercado observa con preocupación cómo marcas emblemáticas deben someterse a concursos preventivos para evitar la desaparición definitiva, evidenciando que el modelo de grandes tiendas físicas de tecnología está en cuidados intensivos.
El refugio digital: ¿El último aliento de la marca?
La decisión de Star_ de abocarse exclusivamente a la tienda online es un movimiento desesperado pero lógico en la economía de 2026.
Al eliminar los costos operativos de alquileres, servicios y personal en más de 30 puntos estratégicos, la empresa busca saldar sus deudas y mantener su nombre vivo en la web.
Sin embargo, se pierde el gran diferencial que la hizo famosa: esa cercanía física que permitía al usuario «tocar» el futuro antes de comprarlo.
Relacionado: Paramount lleva a Warner Bros a la justicia por pacto con Netflix
Este cierre masivo marca un punto de inflexión para el retail argentino. La desaparición de los locales físicos de Star_ deja vacíos locales icónicos en Mendoza, Misiones y Salta, recordándonos que ninguna expansión es inmune a las turbulencias macroeconómicas.
La era de caminar por los pasillos llenos de pantallas brillantes parece estar siendo reemplazada, definitivamente, por el brillo solitario de un carrito de compras en la pantalla del celular.





