En las salas de diálisis de Chile, el tiempo se mide en ciclos de filtrado y el silencio solo se interrumpe por el zumbido constante de las máquinas que mantienen con vida a más de veinticinco mil personas. Para estos pacientes, la mayoría adultos mayores, cada sesión es una batalla de resistencia. Mientras la tecnología purifica su sangre, el cuerpo paga un peaje invisible pero devastador: una pérdida masiva de nutrientes y un estado de inflamación crónica que nubla la mente y debilita los músculos. En ese escenario de desgaste extremo, una pequeña baya silvestre de los bosques del sur chileno ha comenzado a emerger como una promesa de alivio inesperada.
El maqui ayudaría a la salud renal
El maqui, conocido por su color púrpura intenso y su reputación ancestral, ha dejado de ser solo un fruto silvestre para convertirse en el protagonista de una investigación liderada por la nutricionista Caterina Tiscornia. El equipo científico de la Universidad Finis Terrae ha puesto su mirada en la extraordinaria capacidad antioxidante de este fruto, considerada una de las más altas del planeta. Su objetivo es simple en apariencia pero complejo en su ejecución: intervenir en ese proceso de oxidación que sufren los pacientes mientras están conectados a la máquina, utilizando la riqueza química del entorno local para combatir una crisis de salud global.
La propuesta rompe con el esquema tradicional del soporte nutricional. No se trata de un fármaco sintético, sino de una colación diseñada estratégicamente que combina el maqui con el omega-3 para ser administrada durante la misma sesión de diálisis. La lógica científica detrás de esta mezcla apunta a los marcadores inflamatorios que mantienen al organismo en un estado de alerta permanente. Cuando el cuerpo se enfrenta a la diálisis, el estrés oxidativo se dispara, acelerando el deterioro cognitivo. Los pacientes suelen describir una niebla mental, dificultades para recordar o una fatiga que va más allá de lo físico. Es ahí donde los polifenoles del maqui pretenden actuar, como un escudo natural que protege las células del daño colateral del tratamiento.
Valeria Aicardi, especialista en patologías renales y parte fundamental de este estudio, sostiene que los resultados podrían marcar un hito en la salud pública del país. Si la investigación demuestra que una intervención nutricional basada en un fruto autóctono puede mejorar la funcionalidad y la claridad mental de quienes padecen insuficiencia renal, el paradigma actual de tratamiento quedaría obsoleto. Chile tiene la oportunidad de dejar de importar soluciones costosas para empezar a aplicar el conocimiento derivado de su propia biodiversidad. El impacto no sería solo clínico, sino también social y ministerial, abriendo la puerta a nuevas políticas públicas que prioricen alternativas naturales de origen local para poblaciones vulnerables.
Este esfuerzo multidisciplinario ha captado la atención de la Sociedad Chilena de Nutrición y cuenta con el respaldo de sectores que buscan fortalecer la ciencia con impacto social. La idea de que una intervención tan pequeña como una colación intradiálisis pueda alterar el curso de una enfermedad crónica es una muestra de cómo la ciencia moderna está volviendo la vista hacia la naturaleza. No es una búsqueda romántica del pasado, sino una validación técnica de recursos que siempre estuvieron ahí.
La investigación todavía recorre sus etapas críticas, pero el horizonte es prometedor. De confirmarse los beneficios, el maqui dejaría de ser solo un superalimento de exportación para transformarse en una herramienta terapéutica esencial en los centros de diálisis. Para los miles de chilenos que dependen de una máquina tres veces por semana, esta baya púrpura representa la posibilidad de recuperar un fragmento de su autonomía y de que el tratamiento, además de limpiar su sangre, deje de pasarle una factura tan alta a su cerebro y a su calidad de vida. La ciencia chilena está demostrando que, a veces, la respuesta a los problemas más complejos de la medicina moderna se encuentra escondida en el color profundo de un fruto del bosque.
Te puede interesar
- Cardiólogo señala cuál es la peor bebida para la salud del corazón
- Este pescado es más saludable, más rico en sabor y cuesta menos que el Salmón
- Caminar es bueno después de los 60 años, pero hay un ejercicio aún mejor
- Por qué la masa madre es clave en la salud intestinal
- Los 3 problemas de salud asociados al uso de smartphone en menores de 12 años





