Cuando la presión aumenta para diseñar un menú memorable, la tendencia es concentrar toda la energía en el plato principal. Sin embargo, Camino, la chef e influencer que conquistó al público en la undécima edición de MasterChef, tiene una promesa audaz: su ensalada templada, lista en apenas media hora, está destinada a ser el plato estrella de cualquier reunión especial. Ella la define como un plato potente y muy adictivo que, gracias a un aliño inesperado y una mayonesa de sésamo negro, salta directamente al nivel gourmet.
El lienzo de esta creación es una combinación vibrante de texturas y colores de temporada. La base es el kale, una col rizada que la chef describe como una de las verduras más nutritivas que existen. Pero su firmeza requiere un rito de iniciación: Camino recomienda masajear las hojas, sin el nervio central, con un chorrito de aceite de oliva y limón. Este simple gesto ablanda la textura del kale, asegurando que se mantenga erguida y deliciosa bajo el peso del resto de los ingredientes.
La calidez y el dulzor los aporta el boniato, el ingrediente templado que le da profundidad al plato. Para lograr ese punto exacto, la cocinera lo corta en dados que primero se ablandan al hervir y luego pasan al horno con una capa de miel y especias. Este doble proceso asegura que el boniato no solo esté tierno, sino también crunchy y caramelizado en sus bordes, ofreciendo un contraste aromático. El contrapunto fresco y ácido lo pone la granada, esa fruta que, según confiesa la chef, es su favorita en el mundo. Para pelarla sin esfuerzo y evitar mancharse, comparte el truco de su madre: partirla por la mitad, darle la vuelta y golpear la parte de la piel con una cuchara de madera, haciendo que los granos caigan con facilidad.
La verdadera alquimia del plato reside en los líquidos. El aliño, el alma de cualquier ensalada, se compone de zumo de naranja y medio limón, mostaza, eneldo, un poco de miel y, curiosamente, una lágrima de vermú. Para emulsionar todos estos sabores y lograr una consistencia cremosa y homogénea, la chef sugiere el método del bote de cristal: introducir todos los ingredientes, cerrar y agitar enérgicamente hasta que las grasas se integren perfectamente. Este aliño se vierte como base del plato, un lecho de sabor donde reposará el resto de los ingredientes.
Pero la joya de la corona es la mayonesa de sésamo negro. Un descubrimiento reciente de Camino que, según ella, es el secreto mejor guardado de su receta. Se trata de una mayonesa tradicional, hecha con huevo y aceite de girasol, pero emulsionada con un aceite previamente infusionado con sésamo negro. El resultado es un toque final cremoso, con un matiz a nuez tostada que eleva el humilde plato a una categoría de alta cocina. El montaje final es arte: sobre la base de aliño va el kale, luego el boniato templado, el feta desmigado, los granos de granada y, finalmente, un punto de esa mayonesa oscura. Es una promesa sencilla y poderosa: con esta ensalada, el éxito en la mesa está garantizado.





