La ciudad de Hawkins, ese pequeño pueblo que esconde el portal a una dimensión de pesadillas, está a punto de cerrar sus puertas. Después de más de tres años y medio de espera cargada de teorías y especulaciones, la quinta y última temporada de Stranger Things irrumpe en Netflix, prometiendo el cierre definitivo a las tramas que han cautivado a millones. Los fanáticos se preparan para el regreso de Once, Mike, Dustin y el resto de la pandilla, pero el reencuentro será incompleto.
A lo largo de sus intensas cuatro temporadas, la serie nos enseñó una lección cruel: encariñarse con un personaje nuevo era una trampa. El Upside Down es un universo implacable, y la supervivencia en Hawkins tiene un costo muy alto. Mientras el telón se levanta para el acto final, muchos héroes y aliados queridos han quedado atrás, sacrificados en la lucha contra el Azotamentes y, finalmente, contra el terrorífico Vecna.
Uno de los primeros sacrificios que nos hizo entender la letalidad de la serie fue el de Barbara «Bab» Holland en la primera temporada. La mejor amiga de Nancy Wheeler, con su look noventero y su inocencia, fue una de las primeras víctimas del Demogorgon, dejando claro que nadie estaba seguro en este juego de monstruos.
La segunda temporada nos arrebató una de las muertes más desgarradoras: la de Bob Newey, el dulce y bondadoso novio de Joyce Byers, interpretado por el inolvidable Sean Astin. Bob, que se había convertido en un apoyo crucial para Will, murió devorado por un monstruo en un acto de heroísmo puro mientras ayudaba a sus seres queridos a escapar. Fue una pérdida que dolió, no solo por el personaje, sino por la humanidad que Astin le imprimió.
El baño de sangre continuó. En la tercera temporada, conocimos y perdimos al científico ruso Alexei, un personaje que, con su amor por los granizados de cereza y su alianza inesperada, conquistó al público solo para ser abatido por un sicario. Ese mismo final de temporada nos mostró la redención del «villano» Billy Hargrove, quien, poseído por el Azotamentes, logró liberarse en un momento de conciencia para dar su vida protegiendo a su hermana Max y a sus amigos.
Pero quizás ninguna pérdida causó tanto impacto y tristeza como la de la cuarta temporada. El carismático Eddie Munson, líder del Hellfire Club, se ganó instantáneamente el corazón de los fanáticos con su pasión por el rock y su condición de forastero incomprendido. A pesar de ser acusado injustamente de asesinato, Eddie murió como un héroe en el Upside Down, desangrándose en los brazos de Dustin tras luchar valientemente contra los murciélagos. Su destino, sellado por el cocreador Matt Duffer, ha dejado una herida abierta entre los seguidores.
Junto a él cayeron otros pilares de la trama: la popular y atormentada Chrissy Cunningham, primera víctima de Vecna en una escena aterradora, y el enigmático Dr. Martin Brenner, el «Papá» de Once, quien finalmente murió fusilado por militares, poniendo fin a la manipulación que inició toda la saga.
Mientras la temporada final se divide en tres partes, con el «Volumen 1» estrenándose hoy, los que quedan en Hawkins deberán luchar con la sombra de sus caídos. La última entrega será un ajuste de cuentas, un épico intento por cerrar el portal. Pero, a diferencia de las anteriores, esta despedida se sentirá más vacía, un recordatorio constante de los sacrificios hechos para salvar el mundo.





