Durante décadas, el paisaje en la medialuna de Claypole, justo al costado del Camino de Cintura, estuvo definido por un aroma agrio y una vista desoladora.
Lo que debería haber sido una franja de conexión junto al histórico puente, terminó convirtiéndose en un enorme microbasural que parecía ganarle la batalla al tiempo y a la limpieza urbana.
De la basura a la vida
Bolsas de residuos, escombros y restos olvidados se acumulaban allí casi por inercia, obligando al Municipio de Almirante Brown a realizar operativos de limpieza constantes que, al poco tiempo, volvían a ser necesarios.
En este inicio de 2026, la historia de este rincón browniano ha dado un giro de 180 grados. Donde antes había abandono, hoy se respira esperanza y el perfume de la tierra recién removida.
El proyecto de transformación ha logrado lo que muchos vecinos creían imposible: convertir una zona crítica de contaminación en un pulmón verde para la comunidad, justo a pasos del Estadio del Club Claypole «Rodolfo Vicente Capocasa».
Esta metamorfosis no es solo estética, es un acto de justicia ambiental. La recuperación del predio comenzó con un trabajo arduo de despeje, relleno y nivelación del terreno.
El objetivo era borrar las huellas de años de maltrato y preparar el suelo para una nueva vida, una que invite al vecino a quedarse y no a pasar de largo con la mirada baja.
Un pulmón de especies nativas
El primer paso para consolidar este cambio fue la forestación estratégica. En lugar de simplemente colocar césped, se optó por plantar especies nativas que no solo embellecen el lugar, sino que restauran el ecosistema local y atraen a la fauna de la zona.
Para asegurar que el pasado no regrese, se instalaron postes perimetrales que impiden físicamente el ingreso de vehículos que intenten arrojar residuos de forma indebida.
El espacio ya luce renovado, pero esto es solo el comienzo. El plan integral de recuperación del predio contempla una infraestructura diseñada para el bienestar.
Lea también: Lo que realmente está atrayendo cucarachas a tu hogar, según estudio
Según las proyecciones municipales, el antiguo basural será el hogar de un sendero saludable con veredas modernas, nueva iluminación con tecnología LED para garantizar la seguridad nocturna y postas de salud para que los vecinos puedan realizar actividad física al aire libre.
Este nuevo parque busca ser un punto de encuentro dinámico. Con la instalación de equipamiento urbano y mobiliario, la medialuna de Claypole dejará de ser una «zona roja» de suciedad para transformarse en el lugar preferido de las familias para compartir un mate o caminar mientras el sol cae sobre el Puente Claypole.
Un pacto de convivencia por mantener el verde
La transformación de un microbasural en parque es un logro compartido, pero su mantenimiento es una responsabilidad colectiva.
Las autoridades locales han sido claras: el Municipio cumple con la recolección diaria y la inversión en infraestructura, pero el éxito real del proyecto depende de un pacto de convivencia con los ciudadanos.
Es un llamado a cuidar lo propio y a denunciar a quienes insistan en degradar el espacio público.
El trabajo conjunto entre el Municipio y los vecinos es el corazón de esta iniciativa. Se busca generar un sentido de pertenencia tal que nadie se atreva a arrojar una bolsa de residuos en un lugar que ahora cuenta con árboles jóvenes y juegos.
Relacionado: En esta ciudad está prohibido cualquier tipo de automóvil
La colaboración vecinal será la verdadera guardiana de este nuevo sendero saludable, asegurando que la basura sea solo un mal recuerdo de una época que Claypole ya dejó atrás.
Este proyecto en Almirante Brown demuestra que, con voluntad política y compromiso social, los espacios más castigados pueden florecer.
La recuperación de la medialuna de Claypole es un mensaje potente: ningún rincón está perdido si existe la decisión de transformarlo en un lugar con más vida, más luz y, sobre todo, más dignidad para su gente.





